Fotografíar un partido de fútbol, challenge accepted

Por: Ana Caco

Desde la infancia, mi papá me heredó la pasión por el fútbol. En mi familia paterna, apoyar a los Diablos Rojos del Toluca no era solo una preferencia deportiva, sino un ritual que marcaba reuniones, conversaciones y fines de semana. Crecí entendiendo el fútbol como un espacio de encuentro, identidad y emoción compartida.

En la carrera universitaria decidí enfocar mi trabajo de titulación en la entonces novedosa Liga MX Femenil. Donde investigé sobre la representación social de las futbolistas en la Ciudad de México. Ese proyecto fue un capítulo muy importante de mi vida, en el que aprendí que la historia del balompié femenil es una historia de lucha contra prejuicios, restricciones sociales y falta de apoyo.

Hace un par de meses, un conocido abrió un medio deportivo independiente y me invitó a colaborar como fotógrafa. Me emocionaba la idea de que se abriera una ventana donde se unían dos de mis grandes pasiones.

Cuando supe que en la jornada 10 de la Liga MX Femenil se disputarían Pumas vs Toluca, tomé la iniciativa de pedir cubrir el partido.

Ir al estadio desde otro lugar, no solo para ver a mi equipo, sino para observarlas a través del lente de la cámara, representaba algo muy grande para mí.

Llegué al estadio con poco tiempo de anticipación. Me asignaron la zona de palcos; los espacios a nivel de cancha ya estaban repletos de cámaras esperando la salida de las futbolistas. Cuando salieron al campo, no pude dejar de fotografiar cada pequeño detalle a mi alrededor. Estaba tan emocionada que no quería que nada pasara desapercibido.

El partido fue intenso: la pelota iba de un lado a otro con mucha velocidad. Es una forma muy distinta de vivir el fútbol, porque aunque fotografié los goles y las jugadas, no siempre era consciente del ritmo completo del juego. Al medio tiempo me di cuenta de que la batería se había descargado más rápido de lo esperado, así que tuve que cuidar mejor las ráfagas de fotos. Aun así, llegué al final del partido con la batería viva y la memoria llena de recuerdos.

El marcador quedó 2–1 a favor del Toluca. Y aunque me alegró la victoria de mi equipo, lo que más me llenó el corazón fue ver a tantas niñas en el estadio. Pensar que hoy ellas tienen referentes femeninos en el fútbol, y que pueden imaginarse ahí, soñarlo y hacerlo propio.

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